New Ross, la ciudad irlandesa de los antepasados de Kennedy

“Cuando mi bisabuelo se fue de aquí para convertirse en un tonelero en East Boston no se llevó nada consigo, salvo dos cosas: una fuerte fe religiosa y un fuerte deseo de libertad. Me alegra decir que todos sus nietos hemos valorado aquella herencia…”. John Fitzgerald Kennedy, New Ross, Condado de Wexford, Irlanda, 27 de junio de 1963

 

50 años

Mucho se escribe en estos días de los 50 años del asesinato de JFK en la ciudad de Dallas, que se cumplen precisamente hoy. No incidiré en ello. Ya lo hacen los medios. Sino en una historia que conocí hace poco durante un recorrido por Irlanda, historia poco sabida en España sobre los orígenes de la familia Kennedy en un pequeño pueblo llamado New Ross (Condado de Wexford), y de la visita que giró el que fuera el trigésimo quinto presidente de las Estados Unidos de América, John Fitzgerald Kennedy, a este lugar meses antes de ser asesinado.

La historia comienza con el bisabuelo de JFK, un pobre granjero de las afueras de New Ross que, como otros muchos compatriotas en el siglo XIX, tuvo que emigrar en penosas condiciones a Canadá o Estados Unidos. Patrick Kennedy (no podía tener otro nombre que el santo patrón de los irlandeses) nació en 1823, fue el hijo menor de una familia agrícola que se dedicaba al cultivo de la patata y el trigo y, que durante la hambruna irlandesa en una isla llena de enfermedades y pobreza, sólo le quedó seguir la corriente de sus conocidos, irse al nuevo mundo. Fue en 1849.

Posteriormente, la familia prosperó en el nuevo sueño americano en esas tierras de Boston tan llenas de católicos e inmigrantes irlandeses. De ahí los Boston Celtics de la NBA, con el color verde y el trébol por emblema. Se convirtió en una familia poderosa que logró llevar al primer católico a la presidencia de los EE UU, y que ha dejado reguero de políticos y desgracias.

Pero volvamos a New Ross. JFK era un hombre orgulloso de su procedencia irlandesa, de su catolicismo y de la libertad que reinaba en América durante el siglo XIX y el XX. Y agradecido a sus antepasados y, como decimos de su sangre católica e irlandesa, Kennedy “volvió a casa” siendo presidente para conocer la tierra de sus ancestros.

Fue un 27 de junio de 1963, cinco meses antes de su asesinato, cuando abarrotó con simpatía y cercanía, New Ross. La ciudad se preparó para recibirlo.
Este es el vídeo de aquel momento:

 

Y estas las fotografías recogidas en el acto en el que incluso Kennedy comparte café (o quizá té) con los irlandeses.

Desde entonces, New Ross convirtió esta visita en su mayor atractivo turístico que, para una ciudad recoleta y castiza, le ha venido ni que anillo al dedo para conseguir llevar a sus calles a los miles de turistas que visitan cada año Dublín e Irlanda.

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Kennedy con vecinas tomando té

Instalaron una estatua de bronce que invita al saludo a JFK, se visita la casa original del bisabuelo y familiares que quedaron y se construyó un atractivo arboretum.

También, junto a la estatua se han instalado placas conmemorativas y un atril que emula al que uso Kennedy aquel día.

Ahora, hace unos meses, se cumplieron también los 50 años de Kennedy en New Ross y se ha celebrado por todo lo alto, con banners, actos y recuerdos. Por ejemplo, la Radio Televisión de Eire fue testigo de ese día.

Como se dice por tierras irlandesas, en mi opinión merece la pena visitar New Ross y pasar un día entre los recuerdos gaélicos de Kennedy y sus familiares. Incluso visitar, a escasos metros, en el puerto, el Dunbrody, una réplica de un barco velero de madera que transportaba inmigrantes irlandeses al nuevo mundo, en viajes de 5 semanas, en pésimas condiciones sanitarias desde New Ross y que no sería muy distinto de aquel que cogió el bisabuelo de JFK en Liverpool en 1849.
RGC
Fotos | http://www.kennedyhomestead.ie/ | https://www.jfklibrary.org |

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